Madera impregnada para exteriores
La madera es un material poroso sujeto a la acción de los agentes climáticos y al ataque de hongos e insectos. Para evitarlo, tenemos al nuevo tratamiento con CCA más un repelente de agua.
Una madera además de sufrir el ataque de hongos e insectos, puede absorber agua, luego secarse, a veces estar sometida a temperaturas por debajo del punto de congelación o a intensa luz solar. Si absorbe humedad, la madera se dilata y al secarse, se contrae. Al estar continuamente sometida a estos cambios de volumen la madera se cuartea, se tuerce o alabea y se puede desfibrar. Controlando estos procesos, uno puede duplicar la vida útil de la madera.
Se impregna a las fibras más profundas de la madera con un repelente de agua, junto con el clásico preservador CCA con una retención de 6.4 kg/m3, según norma IRAM 9600 (Octubre de 1998) apta para usos al aire libre. No es un tratamiento superficial, si no volumétrico, que se integra en profundidad a la estructura de la madera.
La madera tratada con CCA y repelente de agua es muy segura. Puede ser usada para juegos infantiles, terrazas, muebles de jardín, pérgolas, glorietas, pasarelas para playas, cercos y cuanta aplicación a la intemperie se le ocurra. No afecta a la vegetación ni al suelo puesto que los preservantes no se lixivian (no se disuelven en agua), ni se evaporan.
Se espera que la madera así tratada dure por lo menos cuarenta años. Con el tiempo, los rayos ultravioletas degradarán el repelente de agua de la superficie de la madera y eventualmente, la formación de gotas redondas como perlas sobre la misma puede disminuir. A pesar de que la degradación superficial ocurra, la protección interna quedará intacta. Si desea, se puede aplicar periódicamente un hidrófugo a pincel que no forme película (LASUR).